HUELLAS DE CONCIENCIA

Boletín informativo de la RedGFU en Levante

NÚMERO 3

EXPERIENCIA de una " YAMIN"

Desde muy pequeña entendí con la cabeza que si fumaba restaría capacidad a mis pulmones, pero pronto descubrí que el no hacerlo, por desgracia, iba contra natura de lo que mi entorno hacía.

Eso unido a que sólo tomaba bebidas sin alcohol, hizo que me colocaran el cartel de "rarita", tuve suerte pues practicaba atletismo y este era mi escudo para justificar porqué no tomaba este tipo de sustancias.

Seguí creciendo y por circunstancias deje ese deporte y con ello mi escudo, cuando salía con las amigas/os la constante insistencia se hacía cada vez más pesada. "¿Por qué no bebes alcohol? ¿Por qué no fumas? Te pondrás más a tono, más contenta….."; Yo pensaba ; pues si contenta ya estoy, pero no permitiré que mi cuerpo sea manipulado por las consecuencias del alcohol u otros que hagan que mis actos sean tan absurdos e incontrolados como los que observo en quien los toman.

Como resultado de todo esto me sentía desplazada, mi medio se quedaba pobre, sabía que no era mi sitio pero tampoco tenía más opciones. El destino hizo que poco a poco cambiara los senderos de mi camino y conociera a personas que compartían o respetaban mi forma de ser y en uno de esos senderos me encontré con la G.F.U y hay empecé a entender y practicar con consciencia aquello que afinaba con mi propia naturaleza. Descubría muchas más cosas que podía hacer para percibir y sentirme mejor. Descubrí el YAMA. El encontrarme con personas que lo practicaban, que me enseñaron lo que significaba y con la libertad que como ser humano poseo decidí practicarlo, incorporarlo en mi vida.

Poner en práctica la NO VIOLENCIA, no utilizar la vida de otros seres vivos, animales, para alimentarme. NO MENTIR, este es el único que me costó una mayor toma de conciencia, sobre todo eliminar las tan famosas y aceptadas en esta sociedad "mentiras piadosas".

NO ROBAR, PRACTICAR YOGA, EL SERVICIO EN GRATUIDAD, NO TOMAR TÓXICOS, estos principios básicos del YAMA han sido un descubrimiento para mí, he sentido el nacimiento de un ser con una limpieza mayor, con una toma de conciencia de las cosas, distinta a la que esta sociedad me estaba enseñando, ha nacido en mi UNA YAMIN.

Gracias a todos los que han hecho posible este nacimiento con su respeto y humildad.

Artículo escrito por Maribel Ruiz

Administrativa, miembro activo de la RedGFU y alumna de YAMINES
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ECOLOGISTAS PRACTICANTES

Desde siempre se había sentido ecologista. Ser hijo de agricultores y vivir su niñez en un pueblecito muy pequeño fueron sin duda unos buenos cimientos. Trabajar en el campo le ayudó a amar la Naturaleza. Y a respetarla. Cuando se participa en labores de siembra, cuidado de la tierra, recogida de la cosecha, siempre más pobre de lo que se quiere y se necesita, y se sigue trabajando así día tras día, año tras años, se llega a comprender que a la Naturaleza hay que respetarla, por su bien y por nuestra propia supervivencia. Luego marchó a la ciudad a estudiar. Su afán de saber le hizo estudiar varias disciplinas: pedagogía, psicología, kinesiología, sexología, dirección de recursos humanos, ética, comunicación.

Estudió también agricultura biológica y educación ambiental. Estaba documentado, se mantenía informado, era sensible a los problemas medioambientales, participaba en campañas de limpieza del monte, reciclaje de residuos y manifestaciones antinucleares.

Hubo una manifestación ecologista imponente, la última que se recuerda de esta envergadura. Miles de personas con paso firme y ceño airado marchaban junto al río coreando como una sola voz: "Presi, basura, limpia el río Segura".

Allí estaba, hermanado con todos aquellos enamorados de la vida natural, sintiéndose miembro de una unidad mayor, mensajero de la sufriente Madre Tierra.
Por un momento llegó a creer que los manifestantes manifestaban realmente los deseos más puros del Universo. Y se sintió como un Guerrero Místico encargado de una Misión Sublime y Trascendental.

Cuando finalizó la manifestación desanduvo el camino andado con el secreto anhelo de percibir el agradecimiento del río y la solidaridad de las gentes. Pero no fue así, no fue belleza lo que percibió. No era posible lo que veían sus ojos, no era creíble lo que le decía su olfato, no era aceptable lo que escuchaban sus oídos. El río seguía igual de sucio y maloliente, sin ninguna sonrisa de complicidad ni agradecimiento, la calle-carretera por la que habían marchado las huestes ecologistas aparecía ahora sucia de botes de refrescos, botellas litronas, fundas de paquetes de tabaco, escupitajos y un par de preservativos usados que nunca supo cómo pudieron llegar allí.

No escuchó cantos de pájaros sino los comentarios molestos de algunas personas que se quejaban de aquellos guarros desocupados que dejaban tanta suciedad tras su paso. Y lo peor era que también él había contribuido con un montón de cáscaras de pipas. No lo pudo resistir. Sus emociones contradictorias le llevaron a una profunda depresión.

Pasaron varios años. Unos amigos, conocedores de su malestar existencial, le dijeron que visitaba la ciudad un ecologista de los de verdad, de los que viven lo que predican, y que seguramente le haría bien conocerlo. Con su arrastrar de pies y su amargo escepticismo se acercó a la Casa de la Cultura donde aquel señor daba una conferencia.

No podía dar crédito a lo que oía. Aquel hombre estaba diciendo verdades como puños, sin miedo, sin corte, sin falsa diplomacia. Era tan directo, tan crudo, tan sincero que dolía escucharle. Dolía en el alma y alegraba el espíritu.

Decía que el ecosistema social es la proyección del ecosistema individual, que el mundo externo es un reflejo del mundo interno, y que si no nos gusta este mundo lo que tenemos que hacer es mejorarlo empezando por nosotros mismos. Lógica aplastante.

***Decía que no es posible limpiar el mundo de afuera sin limpiar primero el de adentro; es más coherente y tiene más fuerza quien primero deja de fumar y después trabaja por la reducción de los contaminantes humos de los automóviles.

*** Decía que el alcohol y las drogas nos alejan de la realidad y no ayudan a mejorarla al hacernos creer que hemos terminado un trabajo que nunca llegamos a iniciar.

*** Decía que cada ser humano debe ser líder de sí mismo, responsabilizarse de su propia vida, y no delegar esta responsabilidad en líderes políticos, económicos, religiosos o sociales.

***Decía que no va a venir Papá Dios, ni los ángeles, ni los extraterrestres a arreglar este mundo. No van a ser los gobernantes los que cambien verdaderamente las cosas;
ni saben, ni pueden, ni conviene a sus intereses.

*** Decía que si queremos que el mundo sea más pacífico y bello,
si queremos que la vida sea digna de ser vivida.

Entonces tú y yo y todos tenemos que ser ECOLOGISTAS PRACTICANTES.

Artículo escrito por JUAN ANTONIO RUBIO

Pedagógo. Formador de Formadores.
Experto en Sexualidad Humana. Escritor.
Miembro activo de la RedGFU y de la Suprema Orden del Acuarius, SOA, con el grado de Getuls.
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